jueves, 22 de septiembre de 2016



Milagro

1930-1939

El momento de los desafíos
Constan Juana Zea Campuzano y Pura Puig Jara
junto al primer carro que llegó a Milagro

Esquela para la invitación de la inauguración
de la Biblioteca de la Legión  Femenina

Damas Legionarias fundadoras

Piladora La Unión 1935 (hoy Cdla. del IESS)

Teatro Valdéz 1936

Casa de Rastro (Camal Municipal 1938)

Granja experimental 1938


Mercado Municipal 1938



Nuevos desafíos aparecerán en el transcurso de los años venideros, que irán cimentando su desarrollo con el surgimiento de nuevas industrias agrícolas, que se complementarán con el advenimiento de la obra pública que ya comenzaba a notarse en nuestra lejana y reducida geografía; se abría entonces un panorama alentador para el bienestar del cantón.

Uno de los primeros pasos que se darán en este periodo es la construcción del primer kilómetro de la carretera a Yaguachi y el nacimiento de la idea de canalizar Milagro, que Luis Barbotó Bustamante la convierte en proyecto con el respectivo plano y presupuesto que fue elaborado por el norteamericano Peter Jalowiez, a la cual se sumarán otras obras de igual valía como el Mercado Central, Camal Municipal y el edificio de la Escuela de Agricultura Tropical.

Es de anotar que en 1930 llega a Milagro el primer automóvil convertible que funcionó con arranque a manivela y de llantas macizas, de propiedad del empresario Miguel Ángel Zea Campoverde.

Este vehículo fue el primero que rodó por las calles de la ciudad ante el asombro de los habitantes de esa época. En tanto, la administración municipal, Presidida por Gerardo González creaba por Decreto Ejecutivo la parroquia rural Mariscal Sucre y en el contexto nacional, el líder de los obreros milagreños Antonio Ruiz Flores, es postulado por el Partido Comunista del Ecuador como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1932 que fueron ganadas por el pro-conservador Neptalí Bonifaz Ascázubi, pero que fue descalificado por liberales y socialistas, aduciendo que no reunía los requisitos constitucionales, pues su origen fue considerado peruano.

Esto originó la llamada “Guerra de los Cuatro Días”, cuyo desenlace llevó a que el liberal Alberto Guerrero Martínez se encargara del Poder y convocara a nuevas elecciones para el 30 y 31 de octubre de ese año en las que triunfó el liberal Juan de Dios Martínez Mera, que luego fue descalificado por el Congreso, obligándolo a renunciar al cargo el 19 de octubre de 1933.

Una de las mayores aportaciones que tuvo a la cultura esta década, fue la formación de la Legión Femenina de Educación Popular el 17 de septiembre de 1934, inspirada en los ideales de la escritora guayaquileña Rosa Borja de Icaza, que trajo una nueva corriente civilizadora que encontró respaldo en la acción decida de respetables damas como Ivy Pawell de Valdez, Lola Rivera de Albuja, Victoria Macías de Acuña, Eloisa Díaz Baquerizo, Rosa Delia Guzmán de Andrade, María Becerra de Acuña, María Guzmán de Malmborg, Carmelina B. de Acuña, Ana H. de Rivadeneira, Laura C. de Garcés, Margarita de Ruilova, Angelina García, Leonor Andrade Plaza, Rosa García, Rafaela Sparovich, Magdalena Cepeda, María Angélica Andrade Plaza, Ana Ponce La Rosa, Dora Luque de Lapentti, Raquel Andrade de Calderón, Semira Acuña de Castro, Clemencia Vega de Torres, Augusta de Rodríguez, María Luque de Granados, Aydeé Díaz de Durán, Emilia Acuña de Andrade, a las que habrían de sumarse más tarde Julia Victoria Acuña de Jorgge, Mary Luque Martínez, Josefina Granados Luque, América Ulloa Rodríguez, Teresa Vanegas Brito, entre otras, todas ellas gestoras de innumerables jornadas culturales y cívicas que hicieron de esta noble institución la abanderada de la educación.

El 17 de septiembre de 1939, con motivo de conmemorar 26 años de cantonización de Milagro, la Legión Femenina inaugura su biblioteca pública denominada Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, la cual prestó sus servicios a la comunidad hasta el año 2001 en que dejó de funcionar, luego de 62 años de fructífera labor.

Y como en todas las ciudades del mundo, Milagro no podía ser ajeno a los torneos de belleza, que ya desde 1925 comenzó a surgir con Rosario Carrión Valle como Reina del Trabajo y en 1928 en la Fiesta Regional del Montubio, Fanny Becerra, Señorita Madrina Criolla, por lo que en 1939 se realiza por primera vez el concurso galante Señorita Milagro en que Amalia Jara Pardo fue proclamada como tal.

Con esa denominación se mantuvo hasta 1959 en que se cambió por Reina de Milagro.

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